Now Playing Tracks

"Ponele Thelma y Luis"

Ficciones Cortas. El programa de cortometrajes más completo, destacado y dinámico de la Televisión. Conducido por Martín Slipak y Mariano Hueter. Grandes his…

Ines, una fotógrafa apenas veinteañera, linda y bastante complicada. Y con algún que otro problemita que no parece estar dispuesta a querer aceptar del todo.

John, un hombre de casi 30 años que básicamente sueña con dirigir una película protagonizada por Federico Luppi; pero eso no estaría, lo que se dice, ocurriendo.

Me enamore de él, (su voooz)

 Me encanta la pareja que hacen… 

Nos recostamos en los pastos altos, entre el campo de fútbol y el bosque. Pasábamos la botella de un lado al otro e inclinábamos nuestras cabezas para sorber el vino inductor de respingos. Como lo había prometido en su lista, me trajo un libro de KurtVonnegut, Cat’sCradle, que me leyó en voz alta. Su suave voz se mezclaba con el croar de las ranas y los saltos de los grillos que aterrizaban suavemente a nuestro alrededor. No oía tanto sus palabras como la cadencia de su voz. Era evidente que había leído el libro muchas veces anteriores, pues lo leía sin errores y con confianza, y podía oír su sonrisa al leerlo. El sonido de esa sonrisa me hacía pensar que quizá me gustarían más las novelas si Alaska Young me las leyera. Después de un rato, bajó el libro y yo me sentí mareado pero no borracho. La botella reposaba entre nosotros, mi pecho tocaba la botella y su pecho tocaba la botella, pero nosotros no nos tocábamos. Puso su mano en mi pierna.
Su mano, justo arriba de mi rodilla. La palma, lisa y suave, contra mis pantalones de mezclilla. Su dedo índice haciendo círculos lentos, perezosos, que se dirigían al interior de mi muslo. Y una capa entre nosotros. ¡Dios mío! ¡Vaya que la deseaba! Acostados ahí, entre el pasto alto y quieto, bajo el cielo borracho de estrellas, escuchábamos sólo el casi-imperceptible-sonido de su respiración rítmica y el silencioso ruido del croar de las ranas, las alas de los saltamontes, los coches distantes que corrían sin cesar por la carretera I-65. Pensé que sería un buen momento para decir las “dos palabritas”. Y me preparé para decirlas al mirar la noche más estrellada, convencido de que ella las sentía también, que su mano tan viva y tan vivaz contra mi pierna era más que juguetona, que no importaba nadie porque yo si, Alaska Young, yo sí te quiero y qué más importaba aparte de eso. Mis labios se separaron para hablar… Me volví hacia ella. Los dos estábamos acostados de lado. Ella sonrió y nuestras narices casi se tocan. Mis ojos sin parpadear sobre los suyos. Su rostro enrojecido por el vino. Abrí la boca de nuevo , pero esta vez no para hablar, ella alzó la mano, me puso un dedo en los labios y dijo:
-Shh, shh. No lo arruines.
"Su ropa interior, sus pantalones de mezclilla, el cobertor, mis pantalones de pana y mis bóxer entre nosotros", pensé. Cinco capas de tela y aun así sentí la calidez nerviosa del roce, un reflejo pálido de los fuegos artificiales de una boca sobre otra, pero un reflejo de cualquier modo. Y la fugacidad del momento, me importó cuando menos lo suficiente. No estaba seguro de si me caía bien y dudaba confiar en ella, pero al menos me importaba lo suficiente para tratar de averiguarlo. Ella en mi cama con sus grandes ojos verdes mirándome con detenimiento. El misterio perdurable de su sonrisa traviesa, casi burlona. Cinco capas entre nosotros.

Ella grito “¡ya tuve suficiente!” Yo sólo la miré y ella dijo:
“Nuestra relación terminó.”

¿Sabes qué es lo que me cuesta trabajo? De verdad la quiero. Digo, no teníamos esperanza. Era una mala combinación. Pero de cualquier manera. Digo, yo dije que la quería… No lo sé. Aun cuando nos peleábamos como el noventa y cuatro por ciento del tiempo, de verdad estoy triste.
Más triste de lo que pensé que estaría. De cualquier modo, digo, sabía que era inevitable. No tuvimos un solo momento placentero en todo el año. Debí haber sido más amable con ella. No lo sé. Es triste.
Digo, es tonto extrañar a alguien con quien ni siquiera te llevabas bien. Pero, no lo sé. Era bonito, ¿sabes?, tener a alguien con quien siempre pudieras pelear.

Tu latido a lo lejos se expande en el espacio
Una melodía se recuesta en tu regazo
Soñé contigo entre árboles y estrellas
Junte un racimo de tus sonrisas más bellas
Padre mío que estas en el cielo
Llegado el momento te abrazare de nuevo
Un águila amarilla de su lágrima salia volando
Trazando con polvo de oro el cielo del cual te hablo

De pronto solo queda niebla
No veo y aun te siento cerca
Es tiempo de andar y seguir
Y no frenar

A bordo de este barco de los sentimientos
Que nómade atraviesa los acontecimientos
Te miento si te digo que por momentos siento
Ganas de fundirme en un abrazo con el viento
Llego el silencio y se llevo tus manos
Pero tu corazón late en los que te amamos
Te amo porque inventaste el amor
Y es tanto tu amor que te volviste canción
Suena para siempre, sueño en tus paisajes
Sueño tu mirada en lo que queda de este viaje
Tras el árbol de lo incierto algo late en lo salvaje
Se que estas conmigo y puedo consolarme

ÁGUILA AMARILLA. 
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